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Hay decisiones en la industria del automóvil que suenan brillantes en PowerPoint pero naufragan en el mundo real. Una de ellas fue meter una correa de distribución dentro del motor, bañándola en aceite. En 2012, cuando el grupo PSA lanzó el 1.2 PureTech bajo esta premisa innovadora, los ingenieros sonreían y las gráficas subían. Luego llegó la realidad: el aceite se contamina, la correa se pudre, y el motor acaba gripando. Bienvenidos al cariñosamente apodado «Pudretec». Y aun así, contra todo pronóstico, el Peugeot 2008 ha sido el segundo coche más vendido en España en octubre de 2025. La pregunta no es retórica: ¿cómo es posible?
Exterior: Peugot sabe diseñar un coche, con un solo pero…
Hay que reconocerle algo a Peugeot: saben diseñar coches atractivos. El 2008 tiene personalidad de sobra, con ese frontal que recuerda a un felino —esos faros con tres garras y hasta parece que tiene bigotitos en la parte baja—. Es agresivo pero mimado, las líneas del capó están cuidadas, y el juego de blancos y negros en el lateral le da un toque dinámico que funciona.
Eso sí, no todo brilla: las llantas parecen tapacubos del futuro diseñados por alguien que quiso hacer un coche eléctrico y le salió… esto. Y los plásticos del pilar C suenan como un tambor, literalmente, al tocarlos.
Luego está esa curiosa contradicción: el coche es alto desde el suelo (un palmo y medio fácil), pero bajo de techo (puedes apoyarte con el brazo desde fuera sin problema). El resultado es que al abrir la puerta te das un golpetazo en la cabeza que no olvidarás, porque parece que no hay espacio y estás súper comprimido. La parte trasera, eso sí, convence más: es reconocible, chula, diferente, con pilotos que no siguen modas y embellecedores de escape reales. Las barras del techo le dan ese toque aventurero que muchos buscan. Desde fuera, el 2008 tiene carácter.
Interior: Calidad aparente, hasta que sacas la lupa.
Al entrar, lo primero que sorprende es el cierre de puertas. Suena sólido, rotundo, como si fuera un coche de gama superior. Es probablemente lo mejor del coche. Pero esa primera impresión se va diluyendo cuando empiezas a rascar la superficie. La pantalla central está metida en una especie de cueva donde cabrían tres sándwiches, aunque al menos tiene botones físicos tipo avión que facilitan la vida. El puente aprovecha bien el espacio con bolsillos prácticos, pero el negro piano brillante está por todas partes acumulando huellas como si no hubiera mañana.
La guantera es descomunal, tan grande que podrías meter el brazo entero hasta tocar los pedales del copiloto. Podrías hacer acampada ahí dentro. Los materiales en otros sitios, sin embargo, dejan mucho que desear: ese intento de fibra de carbono que suena a hueco cuando lo golpeas no engaña a nadie.
El volante rectangular —cortado en D arriba y abajo— es original pero cansino en viajes largos por su pequeño tamaño y porque no puedes cambiar cómodamente de posición de manos. El cuadro digital tiene buena resolución, pero es muy estrecho y parece diseñado por alguien organizando iconos al azar: la velocidad a la izquierda, el consumo por ahí, todo un poco desordenado. Y luego está la banderita de Francia que no se quita nunca, como español esto es un crimen contra la humanidad, tener que ver esa bandera todo el rato…
Las plazas traseras son claustrofóbicas. El techo cae tanto que vas en una cueva, las ventanas son ridículamente pequeñas y encima no se bajan del todo, se quedan a medias (si intentas sacar la cabeza por la ventanilla, literalmente no entra), y aunque técnicamente pueden ir tres personas atrás, es posible que alguno de ellos termine asfixiado por la compresión y falta de espacio.
Conducción… uhm…
Aquí viene lo complicado. Entiendo que la gente cuando haga una prueba de conducción e guste y lo compre, porque objetivamente, el 2008 se conduce bastante bien. Tiene peso, altura cómoda, y un aislamiento acústico muy bueno. La suspensión es cómoda y el motor 1.2 PureTech tiene una respuesta correcta en el día a día, mucha sensación de PAR (la fuerza con la que te empuja) y 130CV reales. Si no sabes nada de coches y buscas algo alto, estiloso, con puertas que cierran como las de un alemán, entiendes por qué tanta gente firma.
Pero aquí llega el problema gordo: la fiabilidad. Este motor 1.2 PureTech (y su hermano pequeño, el 1.0) es uno de los menos fiables del mercado. La famosa correa bañada en aceite se pudre, los trocitos que se desprenden atascan la bomba de aceite, el motor no se lubrica correctamente y acaba gripando. Hablamos de fallos a los 60.000 kilómetros. Cambiar el motor cuesta una fortuna. Básicamente tiras el coche a la basura. Es un escándalo de ingeniería donde la prueba de calidad la hace el cliente, y eso no debería ser aceptable.
Además, si te gusta conducir de verdad, la dirección tiene un filtro eléctrico brutal: cero comunicación entre manos, volante y carretera. Es como jugar a un videojuego mientras el coche va por su cuenta. No notas absolutamente nada de la carretera.
No podemos recomendarlo
Cuando dijeron que íbamos a probar el 2008 estábamos ilusionados. Pensábamos darle caña, quizá descubrir que las leyendas urbanas eran exageradas. Pero la realidad nos dejó más tristes que otra cosa.
Sí, las calidades aparentes son buenas, el cierre de puertas magistral, la suspensión cómoda y el aislamiento notable. Pero cuando miras con lupa aparecen las grietas: el aire acondicionado desesperante de operar en la pantallita, plasticorros por todos lados, proporciones raras, luneta trasera ridícula.
Y sobre todo, ese motor Pudretec que lo estropea todo. Nos da rabia de verdad, porque este coche podría ser redondo. Quita ese motor problemático, corrige cuatro detalles y tendrías un producto fácil de recomendar. Pero hoy por hoy no podemos hacerlo. Si estás dudando, por favor: no compres nada que monte el PureTech. Ni entres en el concesionario, ni lo mires en la web, ni juguetees con ofertas especiales por precio de derribo.
Algunas personas en comentarios de YouTube nos han recriminado que la nueva versión lleva cadena, que las anteriores tienen la garantía ampliada y que le estamos dando una cera injusta al coche y a la marca. Pero nosotros seguimos pensando que todo lo que vaya bañado en aceite (hablamos de la distribución), deberían retirarlo. El PureTech con cadena, aunque más fiable, sí, ya está dando fallitos en el sistema micro-híbrido, un usuario se quedó parado con el coche apenas 3000 Km. Para acogerte a la garantía, el coche debe haber llevado un mantenimiento exhaustivo y ceritifcado por la marca, y en el caso de los coches en venta en segunda mano o compraventa, no es posible ya que muchos han sido coches de flota de empresas de renting y de alquiler. Así, que nosotros, no nos bajamos del burro.
A la larga, este coche con este motor solo te dará problemas. Y un coche debería ser fiable antes que bonito. Siempre.
