Share This Article
Hay coches que nacen con un propósito y otros que, además, tienen una buena historia que contar. La premisa de hoy es clara: ¿puede un SUV que se apellida Trail ser realmente un todocamino cuando solo tiene tracción delantera, caja CVT con lag y probablemente más guarderías visitadas que montes conquistados? Spoiler rápido: la intención es buena, la ejecución… debatible. Pero por 26.000 € en 2020, al menos la duda merece la pena.
Exterior: diseño reconocible y 19 pulgadas de autoestima
La silueta del X-Trail proyecta dimensiones que se perciben incluso antes de ver el coche. La carrocería alta y ancha le da una presencia dominante en la calzada, especialmente en carreteras estrechas donde el coche parece ocupar más espacio del asignado por el destino, la física o el Ministerio de Transporte. El frontal es marcadísimo, con una parrilla grande rematada en cromado y faros rasgados que incorporan el característico lagrimal LED diurno. Las líneas de musculatura del capó convergen hacia dos trazos centrales que refuerzan un aspecto robusto sin caer en la agresividad barata, ofreciendo un diseño cuidado, sutilmente musculado y elegantemente Nissan.
En el perfil lateral, los cromados se extienden a los marcos de las ventanas, a las manetas de las puertas y al embellecedor inferior del faldón, componiendo un conjunto visual sobrio y coherente. Pero donde realmente brilla el X-Trail, al menos a nivel visual, es en las llantas. Las 19 pulgadas, con acabado bitono y construcción en aluminio, resultan de las más atractivas del segmento por proporción, diseño y por una razón adicional: parecen hechas con cariño genuino, no con un “pack premium emocional opcional”. Las barras de techo de serie, en un tono gris más claro que el resto del coche, completan un look aventurero auténtico que funciona por estética aunque rara vez por mudanza de hábitat.
La trasera, sin embargo, resalta por lo que no hace. No hay escapes falsos, ni dramatismos vacíos. Es limpia, simple y funcional, casi deliberadamente discreta. Lo más interesante del maletero pasa más por el gesto que por la velocidad: se abre eléctricamente, lento, osea, veo la vida pasar… pero al final termina subiéndose hasta arriba, que es lo importante…
Interior: Botones por doquier, pero un sistema de infoentretenimiento del pleistoceno anterior.
Si el exterior del X-Trail está resuelto con coherencia, el interior es un tanto contradictorio. Lo primero que sorprende es la percepción de calidad: no hay crujidos extraños, las superficies están mejor ensambladas de lo que uno anticiparía por su edad y segmento y el volante está recubierto en cuero. No es un interior exuberante, pero sí transmite una dignidad tranquila, como quien sabe que no necesita gritar para tener razón.
El diseño general es muy Nissan, tanto que podría pasar por un documento de especificaciones versionado por plantillas. El cuadro de instrumentos es completamente analógico, con una pequeña pantalla central que muestra información esencial sin grandes pretensiones de grandeza. La consola central integra dos portavasos ¡refrigerados! hacía mucho tiempo que no veíamos un detalle práctico agradable que parece nacido de un “¿por qué no?” felizmente resuelto.
Sin embargo, el sistema de infoentretenimiento nos teletransporta de vuelta a una era muy anterior a la que se merecía este coche: no hay Apple CarPlay, la pantalla no es táctil real sino resistiva, exige presión deliberada –más afirmación que interacción– y ofrece ranura SD para los mapas (¿¿estamos locos?? ¿¿Una SD en 2018/2020??). Es francamente vergonzoso que pusieran semejante basura en un coche tan moderno, vamos… suspenso total.
Pero bueno, si puedes dejar pasar el infoentretenimiento que ni informa, ni entretiene… Los aireadores superiores, situados más altos de lo habitual, rompen a la estética minimalista, recordando un poco a vehículos utilitarios o furgonetas. Resultan funcionales, pero pueden chirriar visualmente a quien esperaba un enfoque más bajo o más emocionante. La botonera física es abundante y agradecida: volumen, clima, ajustes y navegación se manejan con mandos físicos de tacto clásico y respuesta inmediata, algo que dignifica el interior incluso cuando la interfaz no acompaña.
Plazas traseras dignas de un «Papi-móvil»
El X-Trail tiene una gran virtud: es enorme… Detrás, el espacio para las piernas es muy notable, el suelo es prácticamente plano y la altura libre al techo permite que un adulto viaje cómodo. Esa amplitud se traduce en versatilidad real cuando aparecen las sillas infantiles. El dueño de este coche tiene 3 retoños, y cada cual usa una silla diferente, el más pequeño de los tres usa la silla más grande, y el más mayor usa solo un elevador. Dos sillas caben muy bien, y 3 caben justitas, tan justitas que seguramente no las puedas enganchar en el isofix a la vez… pero bueno… tres sillitas son muchas sillitas.
Los asientos traseros son deslizantes, y añaden un punto modular: permiten retrasar o adelantar las plazas para aumentar la capacidad de carga sin sacrificar la comodidad de los ocupantes. Adicionalmente, la consola central trasera incorpora elementos calefactados y una vista panorámica del techo panorámico que, es muy muy bonito.
Conducción y motorización: Por mucho que se empeñen, de X-TRAIL tiene poco…
El X-Trail monta un 1.6 gasolina de 160 CV y los caballos están ahí de verdad, no es una estadística en un folleto. Y en carretera se notan suficientes para mover sus casi 1.800 Kg emocionales de coche alto y ancho. La dirección es decente, está bien, hace su trabajo pero sin más. Y lo cierto es que, pese a su altura, la suspensión controla los balanceos sorprendentemente bien en curvas, lo que hace que el conjunto sea más estable de lo esperado.
Ahora, hablemos del elefante en la sala (o del elefante gris en la calzada): el motor rinde 240 Nm de par, que para un SUV de este tamaño es ridículo. Es un par claramente escaso, especialmente en situaciones donde hace falta fuerza inmediata. Si a eso le sumas que solamente tiene tracción delanter… el resultado es que en ligeras pendientes complicadas, con tierra o grava, o en caminos de tierra con algo de rampa, el coche va a sufrir. Y eso es lo verdaderamente irónico del nombre X-Trail: en cuanto aparecen pendientes con poca adherencia, el Trail se transforma en Trial emocional. Lo peor no es solo el par ridículo, sino combinarlo con la transmisión CVT, que introduce un lag claro entre que pides aceleración y el coche responde. El resultado es que, en subiditas lentas con tierra, puedes literalmente sentir al coche “pensar y jadear” a la vez. Y es raro, rarísimo, porque se llama X-Trail, pero es horrendo en caminos de tierra con pendiente: ancho, tracción delantera y sin la fuerza para defender su apellido.
Pero ojo, sinceramente ¿Cuánto tiempo va a estar realmente en esa situación off-road? Probablemente, el 0,1%. Porque en autovía, urbano, curvas y glorioso asfalto… el coche va cómodo y seguro. A 100 km/h, el empuje es suficiente, la suspensión es competente y la insonorización es correcta para un coche de 2018. Y siendo francos, ese es el 99,9% de su vida útil. Para carretera, que es el 99,9% del uso del coche, está bien. Más que bien: lógico, razonable y cómodo. Y lo mejor de todo, ni promete 4×4 ni lo intenta aparentar. Premisa resuelta: no es un 4×4 campero, es un SUV familiar urbano con botas de montaña sin estrenar… que en carretera, donde pasa el 99,9% del tiempo, funciona perfectamente.
Ahora, al ser tan grande en un McAuto lo vas a pasar mal (lo sé por experiencia…)
Conclusiones
El X-Trail es un coche que cuando salió jugaba a todo, pero no iba de farol. Por 26.000 € en 2018 con todos esos extras –techo panorámico, llantas de 19”, barras de techo, maletero eléctrico y un interior sorprendentemente digno– ofrecía una relación precio/producto que hoy resulta casi entrañable. En el mercado de segunda mano se mueve entre 22.000 y 25.000 €, y por ese dinero está muy bien. Si eres capaz de mirar hacia otro lado cuando te cruzas con el infoentretenimiento (anticuado y sin CarPlay) y aceptas que el poco par y el lag de la CVT son parte del contrato, verás que son compromisos fáciles de olvidar cuando recuerdas lo que costaba. Y es que 240 Nm en un SUV tan grande es poco, sí, pero también es poco probable que tus hijos juzguen el par motor mientras embadurnan el asiento de vómitos, chocolatinas, chocolatinas previamente masticadas y restos de gusanitos sindicados por el caos.
Ahora bien, no se te ocurra llevarlo al campo con pendiente, porque ahí no es un “X-Trail”, es un “X-Fail”: no avanzarías ni 20 metros sin ensayar el drama de la adherencia. Off-road serio, no. Ni medio serio. De hecho, mejor ni lo pienses: 20 metros sería una cifra optimista si el terreno tiene algo más de relieve que la rampa de un garaje. Pero, por suerte, donde importa –ciudad y carretera– el coche funciona tan bien como debe.
Es un SUV familiar honesto que salió muy barato para lo que daba, y que hoy sigue siendo una gran opción si necesitas mucho coche por poco dinero. Eso sí, el único “off-road” razonable es salir de la rotonda del cole hacia la M-40. Y ahí, curiosamente, lo clava.
