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Teníamos prejuicios. Los vamos a reconocer sin problema. Coche chino, marca nueva, ¿quiénes son, de dónde vienen, qué pasa cuando se rompe? Todo eso rondaba por la cabeza cuando Omoda nos dejó el OMODA 5 de gasolina para probarlo. Y decidimos probarlo en condiciones reales, no dando vueltas por Madrid. Más de 1000 km por España, Zaragoza, Jaca, Canfranc y hasta la frontera con Francia. Bueno, hasta la frontera. Alberto no entra en Francia, que quede claro.
El viaje no salió exactamente como lo habíamos planeado. Íbamos tarde, no grabamos nada de lo previsto, algunas tomas que hicimos mejor que no las vea nadie, y Carlos amaneció el segundo día con una catástrofe intestinal que casi hace que no pudiéramos grabar absolutamente nada. Pero el coche fue estupendamente. Y eso ya dice algo.
Interior: aquí está la explicación de todo
Hasta que no te sientas dentro no entiendes por qué el coche chino está teniendo tanto éxito. El interior del OMODA 5 es espectacular para su precio. Materiales blanditos por todas partes, cierre de puertas con una solidez que no esperas, carga inalámbrica con refrigeración para el móvil, cámara 360 de muy buena calidad, bolsillos y huecos por todos lados. Alberto lo comparó con el aparato que te saca la bola en una bolera. No es del todo inexacto.
Hay sitios donde se nota que han tenido que ajustar costes, algún detalle de plástico que no termina de convencer, y el control del aire acondicionado en la pantalla es un caos, hay que mejorarlo. Pero en conjunto, cuando entras y ves el nivel de acabado por 23.000 euros, entiendes que a mucha gente se le acaba la búsqueda ahí mismo. Lo dijimos y lo repetimos: probamos un Mercedes que rondaba los 50.000 y en calidades aparentes, este se defiende perfectamente. Ya sabemos lo que viene en los comentarios. Lo asumimos.
Los asientos son cómodos, ventilados y calefactados, y aguantan bien en viaje largo. Un ocho sin dudarlo. La cámara 360 es una delicia en maniobras y aparcamientos, al nivel de lo que puedes encontrar en coches del doble de precio. Y hay un menú de desactivación de ayudas a la izquierda que funciona rápido y bien, algo que se agradece.
Lo que no convence: el cuadro de mandos está algo desordenado, como el escritorio de un ordenador al que nadie ha organizado las carpetas. El copiloto no tiene forma sencilla de controlar la música sin meterse en menús.
Y hay una camarita encima del volante que sigue tus ojos y te avisa si te distraes. Útil en teoría. Inquietante en la práctica. La sensación de que alguien en China está viendo tus ojos en tiempo real es difícil de quitarse de encima.
Exterior: No es feo, pero cumple, sin más
El diseño sigue la tipología estándar del SUV moderno, luces finas, rejilla integrada en la carrocería, líneas que ensanchan el culo hacia atrás. No es feo, tampoco va a enamorarte. Carlos llegó a comparar el color con un Aston Martin y las luces traseras con un Audi. Yo le pedí que parara porque si no íbamos a tener un problema jajaaja.
Los escapes son falsos, y además están colocados muy arriba, lo que los hace aún más evidentes. Hay un doble spoiler trasero que funciona visualmente mejor de lo esperado. La gran incógnita es cómo envejecerá este diseño, pero siendo justos, esa pregunta aplica a la mitad de los coches que se venden ahora mismo.
Motor y mecánica: más serio de lo que puedas creer
Este es el punto que más dudas genera con el coche chino y el que más trabajo nos ha costado despejar. El OMODA 5 monta un 1.6 de cuatro cilindros con 147 caballos y cadena de distribución. Sí, cadena. En 2026 esto debería ser lo normal y sin embargo es noticia, lo cual dice mucho del estado del mercado.
Omoda es una marca de exportación del gigante chino Chery, el mayor exportador de vehículos de China. Cuando Chery decidió tomarse en serio el desarrollo de motores propios, contrató a la consultora austriaca AVL para que les echara un cable con la familia de motores Acteco. Lo que tienes debajo del capó del OMODA 5 no es un motor inventado de cero por alguien sin experiencia, es un diseño con trazabilidad y supervisión europea. Eso no garantiza nada a largo plazo, llevan muy poco tiempo en España para saberlo, pero al menos la base es sólida.
En cuanto a la red, Omoda tiene más de 100 puntos de venta y posventa en España y disponibilidad de piezas en 24 horas en toda la península. Sobre el papel, todo lo que necesitas. En la práctica, habrá que ver cómo aguanta con el paso del tiempo.
Conducción: para lo que es, bien
En carretera es cómodo, bien aislado, la suspensión es blanda y se agradece en viaje largo. Yo hice la mayor parte de los kilómetros y llegué descansado. Para ir del punto A al punto B con la familia, cumple de sobra.
Lo que no tiene es alma. La dirección está muy filtrada, el chasis se balancea, no transmite nada de lo que pasa entre las ruedas y el asfalto. En modo sport se pone algo más alegre y los 147 caballos se notan, pero en modo eco es casi otro coche, uno que no tira para ningún lado. En ciudad los pedales son algo sensibles, freno y acelerador ambos, y los pitidos constantes de las ayudas acaban cansando aunque uno se acostumbre.
Nada de esto es una crítica grave porque Omoda sabe perfectamente a quién va dirigido este coche. No es para puristas, es para quien quiere un coche cómodo, práctico, lleno de tecnología, que no le dé problemas y no le vacíe la cuenta corriente. Para ese perfil de comprador, este coche es de lo mejor que hay ahora mismo en el mercado.
Conclusión
Teníamos prejuicios y nos los hemos tenido que tragar. El OMODA 5 ha roto varios mitos de un golpe. Europa tiene un problema serio si no reacciona, porque por 24.000 euros nadie ofrece más por menos, y eso no es fácil de ignorar.
Nuestra recomendación: no te compres la versión de gasolina. El híbrido cuesta lo mismo, es el mismo coche y consume mucho menos. La decisión es fácil.
El vídeo completo arriba.
