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El otro día fuimos a una feria de coches clásicos (Retromóvil) y nos pasó lo que siempre pasa en estos sitios: entras tranquilo, das dos pasos… y de repente te quieres llevar media nave a casa. Coches que has visto mil veces en fotos, otros que no esperabas que te gustaran tanto y alguno que directamente te hace perder los papeles delante de todo el mundo.
Así que decidimos elegir solo diez, discutir por el orden, cambiarlo tres veces más y acabar aceptando que esta lista no es objetiva, ni pretende serlo. Son simplemente los 10 coches clásicos que más nos llamaron la atención ese día. Los que nos hicieron parar, mirar dos veces y soltar un “uff” bajito.
Y sí, dejamos muchos fuera. Pero si no, este post no acaba nunca.
1. Alfa Romeo Montreal

Este tenía que estar. Da igual el orden, da igual el criterio: el Alfa Romeo Montreal es uno de esos coches que, cuando lo ves, entiendes por qué a cierta gente le da igual todo lo demás. Es italiano, lleva un V8 y tiene un diseño que hoy seguiría funcionando perfectamente. Atemporal es la palabra que siempre se usa, y por una vez está bien usada.
La historia del Montreal es tan Alfa Romeo como el propio coche. Partía de un motor de competición, un V8 que intentaron adaptar a la carretera cumpliendo emisiones y usándolo en un GT de calle. ¿El resultado? Un coche espectacular… con carácter. Mucho carácter. Problemas de fiabilidad, cadenas de distribución delicadas, inyección mecánica caprichosa. Nada que sorprenda si sabes dónde te estás metiendo.
Pero claro, esto es Alfa Romeo. Si quieres fiabilidad compras otra cosa. Si quieres emoción, diseño y un sonido de V8 que te pone la piel de gallina, compras esto y asumes el paquete completo. Por eso hoy es un coche de culto. No porque fuera perfecto, sino precisamente porque no lo fue.
2. Jaguar E-Type (Serie 1)

Aquí hubo discusión. Para muchos, este debería ser directamente el número uno. Y no es difícil entenderlo. El Jaguar E-Type Serie 1 es, para mucha gente, el coche más bonito de la historia. No uno de los más bonitos: el más bonito.
Cuando salió al mercado ofrecía unas prestaciones y un diseño que dejaban en evidencia a coches mucho más caros. Un seis cilindros en línea de 3,8 litros, más de 260 caballos y un precio que, ajustado a inflación, hoy sería casi ridículo. Jaguar puso contra las cuerdas a Ferrari y obligó a reaccionar a toda la industria.
Tenía defectos, claro. Problemas de refrigeración, cajas de cambios mejorables, electricidad británica… pero nada de eso ha impedido que su valor se dispare. El Serie 1 es el objeto de deseo, el que todo el mundo quiere, el que nunca baja de precio. Largo, bajísimo, con ese capó interminable que parece no acabarse nunca. Un coche que no necesitas entender: lo miras y ya está.
3.Alpine Renault A110 (1975)

Este coche resume una filosofía que hoy echamos mucho de menos: no me des más potencia, quítame peso. El Alpine A110 es pequeño, bajísimo, ligero y absolutamente enfocado a disfrutar conduciendo. Fibra de vidrio, motor trasero, cuatro cilindros y poco más de 120 caballos. ¿Para qué quieres más?
Nació casi como un proyecto personal, usando componentes Renault y mucha imaginación, y acabó siendo un icono del rally. Era ágil, comunicativo y divertidísimo. La gente que ha tenido la suerte de conducir uno siempre dice lo mismo: es una delicia.
Tenía sus problemas, claro. Refrigeración delicada, materiales justitos y una carrocería de fibra que, si se rompe, duele en el alma y en la cartera. Pero el concepto es tan bueno que sigue vigente hoy. De hecho, ves este coche y piensas que quizá no vamos tan bien encaminados con deportivos de dos toneladas y 500 caballos.
4. Ferrari 250 GT 2+2 (1960)

Este Ferrari tiene una historia preciosa. Es el primer gran turismo 2+2 producido en volumen por la marca, pensado no para correr, sino para financiar la competición. Ferrari necesitaba dinero y decidió hacer un coche para gente que quería un Ferrari… pero también quería viajar cómodo.
El resultado fue un coche elegante, proporcionado y con un V12 bajo el capó. Un V12 de verdad, atmosférico, que rendía su mejor cara arriba del cuentavueltas. No era un coche ligero, pero sí refinado, y marcó lo que debía ser un GT de lujo en su época.
Hoy es carísimo, claro. Pero cuando lo ves entiendes por qué. No es ostentoso, no es exagerado, es simplemente perfecto. Un Ferrari para usar, para viajar, para disfrutar sin ir a cuchillo todo el tiempo.
5. Toyota Land Cruiser Serie 70 (1995)

Este coche juega en otra liga. Aquí no hablamos de belleza ni de refinamiento. Hablamos de durar. El Land Cruiser Serie 70 está concebido para trabajar, para sobrevivir y para llegar donde haga falta, da igual el terreno o el clima.
Motor diésel grande, mucho par, pocos caballos y una construcción pensada para aguantar lo que le eches. No es cómodo, no es rápido y no lo pretende. Está diseñado para subirlo todo y seguir funcionando cuando otros ya han pedido la hora.
Hay una razón por la que este coche se ve en zonas de guerra, desiertos y lugares donde no hay carreteras. Es porque funciona. Siempre. Y eso, en un clásico, también tiene muchísimo mérito.
6. Porsche 928 manual

El 928 es uno de esos Porsche incomprendidos. Nació como el sustituto del 911, con motor delantero V8 y planteamiento GT, pensando especialmente en el mercado americano. Y casi acaba con el 911… pero el público dijo que no. Y para Carlos, es un coche que desde que vió el especial de Patagonia de Top Gear, es un coche muy especial porque permitió a Clarkson llegar a tiempo a despedirse de su padre «Cuando llegué al hospital, el pollo estaba caliente, y mi padre aún estaba vivo… Así que a mi, me parece que el 928 está bien»
Diseño futurista para su época, muy rompedor, y un enfoque mucho más cómodo para viajar. La mayoría eran automáticos, pero el manual es el que todos quieren hoy. Es un coche infravalorado durante años, hasta que la gente empezó a entenderlo.
Tiene sus pegas: mantenimiento caro, distribución delicada y un V8 que exige cariño. Pero también tiene carácter, presencia y una historia detrás que lo hace especial. No fue el Porsche que querían, pero sí uno de los más interesantes.
7. Lada Niva

El Niva es la definición de coche sencillo y honesto. Pensado para la Unión Soviética, para carreteras inexistentes, climas extremos y mecánicos con una llave inglesa y poco más. Es pequeño, ligero, con tracción total y un enfoque muy claro: llegar.
No es cómodo, no está bien acabado y consume más de lo que debería para la potencia que tiene. Pero funciona. Y sigue funcionando décadas después. Por eso todavía se ve rodar, y por eso sigue teniendo sentido como clásico barato y usable.
No es un coche bonito en el sentido tradicional, pero tiene encanto. El encanto de lo bien pensado.
8. BMW 2800 CS (E9)

Este BMW es importante por lo que representa. Es el padre del mítico seis cilindros en línea M30 y uno de los coches que definieron la identidad de la marca. Elegante, cómodo y pensado para viajar rápido y con estilo.
Era rival directo de Mercedes en su época y ofrecía una experiencia muy refinada. El problema, como en muchos BMW clásicos, era la corrosión. Se oxidaban con facilidad, y encontrar uno bien conservado hoy no es sencillo.
Aun así, cuando lo ves, entiendes por qué BMW es BMW. Proporciones perfectas, motor fantástico y una presencia que sigue funcionando hoy.
9. Lotus Elan (1970)

El Lotus Elan es la filosofía Colin Chapman en estado puro: simplifica y añade ligereza. Un coche minúsculo, bajísimo, con carrocería de fibra y poco más de 600 kilos. Motor pequeño, potencia justa y una experiencia de conducción legendaria.
No era especialmente robusto, ni barato de mantener hoy, pero dinámicamente es una referencia. Muchos lo consideran el antepasado espiritual del Mazda MX-5, y no es casualidad.
Es uno de esos coches que no impresionan en ficha técnica, pero que te cambian la idea de lo que significa disfrutar conduciendo.
10. Mercedes 190 SL

El hermano pequeño del 300 SL, pensado para un público más amplio, especialmente el americano. Un roadster elegante, bien acabado y con un diseño que enamora desde cualquier ángulo.
No era rápido, ni pretendía serlo. Cuatro cilindros, potencia modesta y una experiencia enfocada al paseo, al estilo y al lujo accesible de la época. Y lo consiguió. Consolidó a Mercedes en Estados Unidos y dejó una huella enorme.
El que vimos estaba espectacular. Interior, exterior, detalles… todo destilaba cuidado y clase. Un coche que demuestra que, hace 70 años, ya sabían hacer las cosas muy bien.
