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Llevaba tiempo sin entender por qué Toyota vende este coche como churros. Es compacto pero alto, pequeño pero voluminoso, un Yaris que de repente ha decidido subirse a una silla. Así que nos lo llevamos un día entero, ciudad por la mañana y Ávila por la tarde, para intentar entenderlo. Y de paso Carlos se levantó un domingo a las 8 con antojo de yemas de Santa Teresa, que es un plan completamente normal. Salimos con lluvia el día anterior, nos fue fatal grabando, y esta vez al menos el sol nos acompañó. Algo es algo.
En ciudad: aquí está la respuesta
En cuanto empiezas a moverte por Madrid lo entiendes. Tienes la agilidad de un coche pequeño pero la sensación de altura y visibilidad de uno grande. El radio de giro es corto, los badenes ya no son una amenaza y aparcar en vertical sin raspar el bajos es una experiencia nueva para Carlos, que viene de un Corolla que roza el suelo con mirarle. En ciudad el consumo puede bajar de 4 litros con una conducción tranquila, y si eres muy eficiente incluso de eso.
Es exactamente lo que promete y lo cumple sin drama.
Exterior: Reconocible
Es un Toyota reconocible desde lejos, con unas líneas más originales de lo habitual en la marca. Los guardabarros cuadrados de plástico le dan ese toque crossover que pide el mercado, las llantas de 18 del acabado GR son bonitas y la trasera es alta de verdad, no de mentira.
Sin tubos de escape falsos, que siempre se agradece. Las luces de posición en vertical tienen un detalle curioso, el intermitente está integrado ahí dentro y hasta que no te lo señalan no te das cuenta. Un guiño pequeño pero que da personalidad.
El único pero es que no tiene portón eléctrico.
Interior: es un Yaris, y hay que aceptarlo
Entras y estás en un Yaris. Los plásticos duros conviven con zonas bien resueltas, está bien construido, no cruje nada y se nota la solidez típica de Toyota. Robusto en lo importante, sin pretensiones en lo que no lo es.
El volante es lo mejor del interior con diferencia, ergonómico, con botones físicos bien colocados y un tacto que da gusto. Un 8 y medio sin dudarlo, y eso que Toyota lo pone en su gama más asequible cuando podría reservarlo para arriba.
El aire acondicionado con control físico completo es otra de esas cosas que Toyota hace bien de forma consistente y que muchas marcas han decidido enterrar en menús táctiles sin ningún motivo razonable.
El cuadro es personalizable, ha mejorado respecto a versiones anteriores, y la pantalla de infoentretenimiento responde bien.
Lo que falta son huecos cerrados para guardar cosas con algo de privacidad. El coche va bastante corto en ese sentido, poco espacio privado en el puente y las puertas tampoco ayudan mucho. Y si mides más de 1,85, el asiento se queda sin recorrido suficiente y vas con las piernas más flexionadas de lo que te gustaría en un viaje largo. No es un problema para la mayoría de sus compradores, pero conviene saberlo antes de firmarlo.
En carretera: correcto
La dirección no está excesivamente filtrada y eso se agradece, tienes sensación de conexión con el coche sin que parezca que conduces por Bluetooth. Pero la dinámica es de SUV puro, cabecea en curva, la transferencia de carga se nota y en cuestas la cosa se complica. Y luego está el motor. En adelantamientos exigentes o subidas pronunciadas a 120, los 92 caballos del bloque de combustión se quedan cortos y el tricilíndrico avisa con bastante ruido antes de llegar a ningún sitio.
El sonido no acompaña a las prestaciones, suena a que está trabajando mucho más de lo que en realidad está consiguiendo. Hicimos una prueba de aceleración en el carril de una gasolinera en modo sport y la conclusión fue que el sonido sube antes que la velocidad.
Para viaje largo esporádico pasa, pero si haces muchos kilómetros de carretera vas a echar de menos motor con frecuencia.
Conclusión
Este coche tiene un cliente muy claro: alguien que quiere la comodidad de ir alto con la manejabilidad de un coche compacto en ciudad, consumos muy bajos y la fiabilidad de Toyota detrás. Para ese perfil, es difícil encontrar algo mejor en su segmento. Arranca desde unos 29.000 o 30.000 euros y dentro de ese precio la propuesta es coherente y honesta.
Para quien no priorice la altura, como Carlos o como yo, el Corolla ofrece una motorización bastante más capaz por un precio muy similar y con menos compromisos en dinámica y en ruido. Pero si lo que buscas es exactamente esto, un urbano alto, eficiente y fiable que se mueva bien por ciudad sin darte sustos, el Yaris Cross hace bien su trabajo. A mi hermana se lo recomendaría sin dudarlo, y eso ya dice bastante.
El vídeo completo arriba.
