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Hay coches que simplemente te enganchan, aunque no puedas explicarlo del todo. El Honda Civic Type-S de 2009 es uno de ellos: raro, diferente y con más carácter del que muchos modernos quisieran. Para algunos parece una nave espacial… para mí, es uno de los últimos compactos con alma de verdad.
Un diseño que rompe las reglas
Lo primero que atrapa del Civic Type-S es su diseño fuera de lo común. Es ancho, bajo y con un culo enorme —sí, enorme—. Parece que alguien en Honda quiso crear una nave espacial con ruedas, y lo consiguió. Las luces delanteras unidas en una especie de “uniceja”, el logo de Honda flotando en una vitrina de cristal y ese perfil con pasos de rueda ensanchados hacen que el coche no se parezca a nada más.
No es un coche bonito en el sentido clásico, pero tiene una presencia brutal. El acabado Type-S le da un aire más agresivo con su labio delantero bajo, los escapes triangulares y el alerón dividido justo en mitad del cristal trasero. Este último es tan icónico como poco práctico —sí, reduce visibilidad—, pero es parte de su personalidad.
Tiene defectos, claro: aparcarlo de morro es un deporte de riesgo, el depósito de plástico rompe la ilusión de deportividad y la trasera es tan alta que parece diseñada por un fan de los Gundam. Pero me encanta precisamente por eso: porque no tiene miedo de ser diferente.
Un interior que parece de otra galaxia
Por dentro, el Civic es igual de atrevido. Te sientas y te sientes dentro de una nave espacial. El cuadro de instrumentos está dividido en dos alturas: arriba un velocímetro digital, y abajo, justo en el centro, un gran cuentarrevoluciones analógico. De noche, con las luces azules y rojas encendidas, el coche tiene un ambiente único.
Vale, hay muchos botones y el diseño puede parecer caótico, pero es parte del encanto. Todo tiene un aire retro futurista, como si fuera un concept car llevado a producción. Los materiales son duros, pero aguantan bien el paso del tiempo.
Los asientos son cómodos y sujetan decentemente; detrás hay más espacio del que parece, y el maletero de 485 litros es enorme para un compacto. Es ideal si te gusta viajar o meter medio equipo de sonido dentro. Incluso tiene guantera refrigerada, un detalle que ya no se ve en los coches nuevos.
Eso sí, la posición de conducción es un poco alta, incluso bajando el asiento al máximo, y el tacto de la palanca podría ser mejor. Pero en conjunto, el coche transmite una sensación que hoy ya no se encuentra: la de estar al mando de algo distinto.
En marcha: un motor de los que ya no quedan
Bajo el capó está la joya de la corona: el 2.2 i-CTDi de Honda, un motor diésel con 140 CV y 340 Nm de par. Es un bloque que se nota hecho con mimo japonés: distribución por cadena, sin correa, con una entrega de potencia suave y contundente a medio régimen.
En carretera es una maravilla. Va holgado, empuja sin esfuerzo y puede hacer medias de 5,5 o 6 litros en autopista sin despeinarse. En ciudad sube algo, pero sigue siendo razonable. El motor es tan elástico que apenas necesitas reducir para adelantar, y ese par hace que el coche se sienta rápido aunque no lo sea tanto en cifras.
¿Los peros? En curva se nota su edad. Es claramente subvirador, no le gusta entrar rápido y la dirección no transmite demasiado. El radio de giro es enorme —casi de furgoneta— y la visibilidad no es su punto fuerte, sobre todo con el pilar A y el alerón trasero en mitad del cristal.
Aun así, cuando lo llevas con calma, es comodísimo y estable, perfecto para hacer kilómetros. Es un coche que no cansa, y que te deja con una sonrisa cuando lo aparcas y te giras para mirarlo.
El Civic Type-S no es perfecto. Tiene ángulos muertos, un chasis torpe y un interior que parece diseñado por un fan de Tron. Pero tiene algo que muchos coches nuevos han perdido: carácter.
Carlos opina que el Civic Type-S sorprende, pero no por las razones correctas. Le parece un coche más grande de lo que realmente es, con una dinámica poco precisa y un motor que suena más a furgoneta que a deportivo. Aprecia el par del motor y la confianza que transmite al adelantar, pero critica su comportamiento en curva, la frenada algo esponjosa y el radio de giro casi inexistente. Según él, la visibilidad es su mayor defecto: el pilar A es muy intrusivo y el alerón trasero parte la luna justo por la mitad. En resumen: “parece un coche deportivo… pero no se comporta como uno”.
Conslusiones: Un coche con alma, no con algoritmo
El Civic Type-S no es perfecto. Tiene ángulos muertos, un chasis torpe y un interior que parece diseñado por un fan de Tron. Pero tiene algo que muchos coches nuevos han perdido: carácter.
En un mundo de híbridos, pantallas táctiles y motores diminutos, este Honda representa una época en la que todavía se hacían coches pensando en el conductor. Si te gusta la mecánica pura, la fiabilidad y la sensación de conducir algo especial, este coche te va a encantar.
Solo hay que saber lo que te estás comprando… y cuidarlo como se merece.
Ficha técnica:
| Motor | 2.2 i-CTDi, 4 cilindros en línea, diésel |
| Cilindrada | 2.204 cm³ |
| Potencia máxima | 140 CV (103 kW) a 4.000 rpm |
| Par máximo | 340 Nm a 2.000 rpm |
| Transmisión | Manual de 6 velocidades |
| Tracción | Delantera (FWD) |
| Peso | 1.205 kg |
| Suspensión | Delantera McPherson / Trasera eje torsional |
| 0–100 km/h | 8,6 s aprox. |
| Velocidad máxima | 205 km/h |
| Consumo mixto (homologado) | 5,2 L/100 km |
| Maletero | 485 L |
| Etiqueta ambiental DGT | Amarilla (B) |
