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Así empezó esta prueba del Mercedes EQA 250+, también conocido (en mi diccionario personal) como la lavadora con estrella. Carlos insistía en que, ya que nos habían hecho el favor de dejárnoslo, al menos teníamos que probarlo. Yo, sinceramente, no tenía muchas ganas. Pero bueno, aquí en Carsloop no le vamos a decir que no a ningún coche.
Diseño exterior: el Mercedes más soso de la clase
Voy a ser directo: no hay por dónde cogerlo. El EQA es ese alumno que saca un 5 en todo. Cumple, no molesta, y se va a casa antes de que empiece la diversión.
El frontal es lo peor. Esa barra de luz que une los faros —la misma que ya llevan Kia, Hyundai y medio catálogo de AliExpress— le roba toda la agresividad que uno espera de un Mercedes. Y la parrilla “falsa”, cerrada para mejorar la aerodinámica, es un chiste visual: parece el frontal de una plancha moderna con logo premium. A Carlos no le disgusta y le parece que está «chulo» el detalle de la «parrilla» falsa, pero a mi no me convence.
Las llantas AMG aerodinámicas merecen una mención especial: sí, ayudan a mejorar la autonomía… pero son más tristes que un lunes sin café. No me gustan nada, aun siendo de aluminio, esa banda negra de «AMG» es, en mi opinión muy fea.
Y lo del faldón de plástico sin pintar en la parte baja ya es de traca. En un Dacia, lo entiendo. En un coche de 60.000 €, no.
La trasera intenta arreglarlo con otra barra de LED, pero volvemos al mismo error: nadie quiere otro clon genérico. Por la noche se reconoce, sí, pero más por descarte que por personalidad. También cuenta con maletero automático. Le das a un botón y se abre con suavidad, pero el maletero de mi Civic de 2009 se abre igual de bien sin asistencia eléctrica. A mi me parece una chorrada, pero Carlos insiste en que es un plus que un coche lo tenga, sobre todo porque gana en comodidad.
Interior: aquí sí se nota que es un Mercedes
Dentro la cosa mejora, y bastante. El interior del EQA es, sin duda, su mejor carta de presentación. El volante achatado por abajo es precioso, con tacto de microperforado deportivo… pero los botones táctiles arrunuinan a este volante, que de no ser por ellos, tendría un 10 en todo.
El salpicadero está dominado por las dos pantallas unidas, una para el cuadro y otra para el multimedia. Visualmente impresiona, aunque parece más un iPad pegado que una integración real. Al menos el brillo es alto y los reflejos están bien controlados.
En materiales, Mercedes sigue sabiendo dónde poner el dinero: el salpicadero combina zonas duras con detalles en Alcántara muy bien integrados, y la iluminación ambiental configurable le da ese toque futurista que encanta a algunos (yo no me incluyo). Los asientos calefactables son cómodos, pero no sujetan nada. En los asientos traseros hay buen espacio, pero el maletero es pequeño, y lo peor: no hay frunk delantero. En un eléctrico, eso debería estar penado por ley.
En marcha: eléctrico, sí… pero sin emoción
Cuando arrancas el EQA no sabes si el coche está encendido. Es suave, silencioso y educado, casi demasiado. El problema es que cuando quitas el freno de mano, esa velocidad «base» es mucho más rápida de lo que te esperas, y en un Parking angosto y con muchas columnas (como es habitual en España) tienes que llevar especial cuidado de que el coche no se te embale.
La dirección es muy Mercedes: precisa, con ese punto de peso que te da confianza. La suspensión, también. Blanda, pero controlada, y el aislamiento acústico es de primera. En eso, nada que reprochar.
Donde sí flojea es en la frenada regenerativa. Tiene varios niveles, controlables por levas (de verdad… levas en un eléctrico a dónde hemos ido a parar) y cuyas intensidades varían de Normal, Intenso y Máximo aunque generalmente el coche está en «Intensidad Inteligente», que hace que un cerebrito alemán dentro del coche decida cuándo y cuánto frenar según le da En general, transmite calidad y aplomo, pero ninguna emoción.
Y si algo no falta, son pitidos: el coche pita por absolutamente todo, si te pasas 1km por encima del límite de velocidad en ciudad… Eso quiere decir que en una calle de 30, si vas a 31 el EQA empezará «¡PI PI PI PI PI!» hasta que reduzcas la velocidad, o por ejemplo si te acercas demasiado a la línea de la carretera y el coche decide que no le gusta, de nuevo, un pitído infernal hasta que el coche se queda tranquilo. Ni mi lavadora tiene tantas alertas.
Motor y prestaciones
El Mercedes EQA 250+ monta un motor eléctrico delantero con aproximadamente 190 CV (140 kW) y un par de 385 Nm, asociado a una batería de unos 70,5 kWh que ofrece cerca de 530 km WLTP (aunque en uso real bajan a unos ~420 km). El Mercedes EQA 250+ monta un motor eléctrico delantero con aproximadamente 190 CV (140 kW) y un par de 385 Nm, asociado a una batería de unos 70,5 kWh que ofrece cerca de 530 km WLTP (aunque en uso real bajan a unos ~420 km).
En cuanto al peso, el EQA 250+ pesa algo menos que un pequeño edificio principalmente por el peso de las bateríaw, declara un peso en vacío de 2.050 kg aproximadamente.
Conclusión: Muy sin más…
El Mercedes EQA 250+ es un coche que está bien sin más: es cómodo, silencioso y bastante bien hecho. Pero también es aburrido, impersonal y sin alma, justo lo contrario de lo que uno espera de un coche con estrella.
Por dentro deja un buen sabor de boca, por fuera es casi imposible ser más soso.
Mercedes ha intentado controlar todos los aspectos que le dan identidad al coche, como la dirección, suspensión, el aislamiento o el diseño interior. Y aunque cuando lo conduces tienes la sensación de que es un Mercedes, no vale los más de 63.000 € que costaba cuando salió. Por ese dinero, un coche debería provocarte algo más que indiferencia. Y este, por muy Mercedes que sea, no lo consigue.
Ficha técnica Mercedes EQA 250+
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Motor |
Eléctrico delantero |
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Potencia |
190 CV (385 Nm) |
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Batería útil |
70,5 kWh |
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Tracción |
Delantera |
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Aceleración (0-100 km/h) |
Delantera |
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Velocidad máxima |
160 km/h |
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Autonomía WLTP |
530 km (≈420 km reales) |
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Maletero |
340 L |
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Etiqueta DGT |
0 Emisiones |
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Peso |
2050 Kg |
